PROVINCIALES
7 de abril de 2026
Un armado vecinal en La Maruja levanta sospechas
El armado de una junta vecinal en La Maruja ya no puede leerse como un hecho aislado. Con el correr de las horas y la aparición de nombres propios, la movida empieza a mostrar su verdadero trasfondo: una jugada con clara impronta del vernismo, que comienza a ordenar piezas en el interior de la provincia.
El dato político más fuerte pasa por Nicolás Comba, quien figura como apoderado de la junta “Primero La Maruja”. No se trata de un actor menor ni de un militante suelto: es un cuadro técnico con recorrido en gestión municipal y, actualmente, hombre clave dentro del bloque del PJ en la Legislatura.
Comba fue secretario del Concejo Deliberante y asesor del Ejecutivo en Winifreda, y hoy se desempeña como secretario administrativo de la diputada Noelia Sosa. Su desembarco en la Cámara no fue casual: llegó de la mano de Daniel Lovera y la propia Sosa, dos dirigentes alineados con el exgobernador Carlos Verna.
Ahí es donde la jugada deja de ser “vecinal” para convertirse en política pura. Porque tanto Lovera como Sosa son considerados alfiles del vernismo, un sector que —lejos de replegarse— empieza a desplegar estrategia en el territorio con cuadros propios.
La creación de “Primero La Maruja” busca disputar poder al intendente Gustavo Cein, pero también deja un mensaje hacia adentro del peronismo: hay construcción por fuera de los esquemas tradicionales y con terminal directa en la Legislatura.
El malestar en el PJ local no tardó en aparecer. No es menor que en un distrito donde el peronismo viene ganando de manera consecutiva, surja una alternativa impulsada —al menos en parte— desde el propio riñón del partido. Para muchos, es una interna sin blanquear.
El movimiento encaja en una lógica más amplia. El vernismo empieza a jugar su propia partida, posicionando dirigentes en segundas líneas, armando estructuras y, sobre todo, probando esquemas de alianzas flexibles, incluso con sectores del radicalismo si el objetivo lo justifica.
En ese contexto, lo que ocurre en Bernardo Larroudé funciona como espejo político. Allí gobierna José Luis Galotti, uno de los dirigentes del radicalismo muy cercano a Verna, que no duda en priorizar esa pertenencia por sobre cualquier coqueteo con Javier Milei o La Libertad Avanza. Una señal clara de identidad política en tiempos de reconfiguración.
Así, la jugada en La Maruja aparece como una pieza más de un tablero mayor. No es solo una junta vecinal: es un ensayo territorial, una prueba de fuerza y, sobre todo, un indicio de que el vernismo ya empezó a mover fichas de cara a 2027.
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