El ritual puede variar: algunos lo hacen en tres sorbos, otros en siete, e incluso hay quienes prefieren beberla de un solo trago. Además, es común echar un chorrito de la bebida en la tierra o en una maceta, como forma de “convidar” a la Pachamama, mientras se pronuncia la frase en aymará “kusiya, kusiya”, que significa “ayúdame, ayúdame”.
Aunque la tradición marca que debe tomarse específicamente el 1º de agosto, quienes no alcancen a hacerlo ese día pueden extender la práctica hasta el 15 del mes.
Los vecinos reconocen que, si bien no siempre siguen cada paso del ritual al pie de la letra, el trago a la caña “se hace sí o sí”…
La tradición de la caña con ruda sigue viva, transmitida de generación en generación, y cada primero de agosto se convierte en un momento especial para honrar la tierra y renovar energías.