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27 de febrero de 2018

Agitar debates polémicos, la jugada del gobierno para distraer el malhumor por la inflación

Ante la falta de buenas noticias económicas, el Gobierno se dispuso a debatir temas tabú hasta el Mundial.

El Gobierno se dispuso a agitar el debate de temas tabú para sacar de la agenda el conflicto más acuciante al que no le encuentra la vuelta: la inflación. La secuencia es contundente: Chocobar, Aborto, Inmigrantes.

 

la combinación de suba del dólar, suba de tarifas, desancle de expectativas de inflación, baja de la tasa de interés y mayor "temperatura" de la calle golpeó fuerte a la inflación de febrero y la aceleró al 2,5% mensual. Por eso, los analistas ya anticipan que este año Federico Sturzenegger tampoco logrará cumplir la nueva meta que le Casa Rosada elevó al 15% anual. 

En este escenario, el titular del Banco Central desoyó las presiones de Mario Quintana y se negó a bajar la tasa de interés de referencia, sumándole inconsistencias a un programa económico que ya viene bastante destartalado. La determinación escenificada en la conferencia de prensa de fin del año pasado en la que la Casa Rosada sometió a Sturzenegger al nuevo diseño que impuso Quintana, básicamente era un poco más de inflación a cambio de crecimiento. 

Ese giro hoy quedó a medio camino ante la resistencia sorda del presidente del Central y el macrismo se encuentra en el peor de los mundos: se le dispararon las expectativas de inflación, pero al mismo tiempo cayó la proyección de crecimiento que consultoras respetadas como Elypsis ubican en torno al 2 por ciento, bien abajo del 3,5 por ciento que Cambiemos plasmó en su presupuesto para este año.

La idea del vicejefe de Gabinete de forzar una devaluación que ubique al dólar en torno a los 23 pesos para que recupere competitividad la producción, también tuvo que abandonarse a mitad de camino por el recrudecimiento inflacionario.

En ejemplo de este efecto fue la disparada de la inflación mayorista en enero, que alcanzó un alarmante 4,6%, golpeando fuerte a los comercios, que se ven en la encrucijada de trasladarla a precios y perder ventas o absorber los mayores costos y entrar en riesgo de quiebra. La inflación pasó así a ocupar el centro de las preocupaciones reales de una amplia mayoría de la población. 

Según los datos de la dirección de estadísticas de la Ciudad, que se adelantan cada mes a los del Indec, una familia debe percibir mensualmente unos 17.096 pesos para no ser pobre. Mientras que necesita 21.862 para no pertenecer a un sector vulnerable.

LPO

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