Javi” tiene una historia de vida muy particular. Relató que su madre biológica “hacía cosas que no estaban buenas”, y en sus redes sociales confesó que a los tres años le “metió la cabeza en un horno”. “Recuerdo todo eso…y tengo una cicatriz en la cabeza”, expresó.
Creció en un campo “en un pueblito muy chiquito”, que no identificó, con sus padres adoptivos. A los 15 años fue al pueblo. Y hace dos años la “está luchando” en Buenos Aires. Occhiato demostró no tener mínimos conocimientos de la geografía argentina, porque lo presentó como un cantante “del interior de Buenos Aires…de La Pampa” (sic).
“Javi” cantó en el Tren Roca, pero hace unos meses se dedicó a vender caramelos en la zona de Tigre. “Ganó más”, explicó en el programa “Nadie dice nada” del canal de streaming Luzu. “Estoy en situación de calle y era la única manera de generar ingresos”, agregó.
VIVIR DE LA MÚSICA
El pampeano Javi de la Vega sueña con vivir de la música. Y por eso se instaló en Buenos Aires. “Desde que recuerdo canto, me fui perfeccionando, miraba muchos videos, me gusta mucho el pop”, narró. “Me dijeron que mi mamá canta y que mi abuelo tocaba la guitarra, pero no sé mucho…”, dijo. “A mi mama biológica la conocí de grande, a los 21 años…tengo mis padres adoptivos”, expresó.
“Me gusta cantar música romántica y triste”, aseguró.
Explicó que se instaló en Buenos Aires porque “siempre soñe con llegar a algo grande”. “Era clave venir para acá”, añadió.
En pocas horas aumentó notablemente los seguidores en las redes sociales. Su cuenta la abrió hace poco, porque no tenía celular. “Hace poco que tengo redes sociales porque estaba incomunicado”, dijo.
En el streaming cantó “a capela”, recibió elogios, dijeron que hace pocos días grabó con un productor “grosso” una canción que se difundirá en pocos días. Y en la colecta virtual le juntaron poco más de 3 millones de pesos, que le permitirán alquilar un lugar donde instalarse. Y -ojalá pueda- comenzar a forjar su carrera artística.