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17 de abril de 2020

Perdoname, te confundí con un chancho

Estaban cazando y balearon a un puestero. El grave hecho -que recuerda a otros registrados en los últimos años en diferentes puntos de la provincia, incluso algunos mortales- ocurrió a las 23.30 horas de este jueves a 12 kilómetros del pueblo de Doblas.

“Perdoname, te confundí con un chancho”. Así se intentó disculpar un cazador, anoche, frente a un encargado de un campo al que atravesó con una bala de un potente fusil 308 en Doblas. La víctima, con una herida gravísima, ya está fuera de peligro en el Hospital Molas, de Santa Rosa, informaron fuentes oficiales a Diario Textual.

El grave hecho -que recuerda a otros registrados en los últimos años en diferentes puntos de la provincia, incluso algunos mortales- ocurrió a las 23.30 horas de este jueves a 12 kilómetros del pueblo de Doblas.

Fernando Iglesias -dueño de un tambo, de unos 48 años- y Pablo Ibarra -un peón contratado en el tambo, de 34 años- rompieron la cuarentena obligatoria y, en una camioneta Hilux, salieron a cazar a un campo de un conocido, dijo el fiscal Oscar Cazenave a Diario Textual. «La caza, además, era ilegal porque se encuentra impuesta una veda», agregó el funcionario. Supuestamente, Iglesias dijo que tenía un permiso de palabra para ingresar a ese campo.

Ese predio queda lindante al campo Los Tres Molinos. En el lugar trabaja Abel Vargas, de unos 46 años, junto a su hijo.

Por la noche, cerca de las 23.30 horas, Vargas salió a recorrer el campo en búsqueda de un chancho que se habían perdido hace un par de días. Pasó por un camino de tierra y, desde el campo vecino, en un momento, se escuchó una detonación de un arma. Vargas cayó del otro lado del alambrado: la bala le provocó una profunda herida en su pierna izquierda.

Segundos después, llegaron los dos cazadores. “Perdonanos”, le dijeron. Vargas se retorcía de dolor, pero pudo llamar por teléfono celular a su hijo, que se encontraba en la casa del campo. “Me pegaron un balazo”, le dijo.

El hijo llegó y reconoció a los cazadores de Doblas. Llevó a su padre a la casa y, desde allí, llamó a la Policía y la ambulancia.

El subcomisario Martín Cortez se dirigió al lugar y, en el camino, interceptó a la camioneta en la que regresaban al pueblo los dos cazadores. Fueron detenidos. «Estaban saliendo y no opusieron resistencia», dijo el subcomisario.

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