“Si una persona usa un barbijo, en poco tiempo le queda totalmente humedecido por la respiración y las gotitas que sacamos cuando respiramos. Ahí deja de ser protector”, señaló el profesional de la salud
El especialista, director de la Fundación Huésped, también criticó el uso de guantes en lo cotidiano. Señaló que uno “se siente protegido” y empieza a tocarse la cara, se lava menos las manos, cree que no está en riesgo por esas “protecciones” e incluso se acerca más a la gente.