“Nosotros hace un tiempo tuvimos un caso en Victorica, en el que actuamos como abogados del damnificado. Una persona había realizado publicaciones que afectaban el honor y el buen nombre de nuestro cliente”, relató Altamirano. Según explicó, tras una intimación para que se rectificaran los dichos, y ante la negativa del autor de las publicaciones, se decidió iniciar la querella, un procedimiento similar a un juicio penal, pero en el que no interviene la Fiscalía sino los abogados particulares. El resultado fue una sentencia condenatoria de multa, dejando un antecedente penal por calumnias e infamias.
El abogado subrayó la importancia de estos procesos en un contexto donde “atrás de un teclado muchísima gente insulta, falta el respeto o dice cosas que realmente no son”. Y aclaró que quien se siente damnificado puede recurrir a un profesional para iniciar la querella. “Son querellas particulares. El damnificado impulsa el proceso, lleva adelante la investigación, acusa y se fijan plazos tanto para acusar como para elevar a juicio. Se hace un juicio oral en los mismos términos que un juicio penal común, con la diferencia de que los acusadores son abogados y no fiscales”, detalló Altamirano.
En cuanto a la identificación de los responsables, el abogado precisó que hoy la tecnología facilita el rastreo de las publicaciones. “Con las direcciones IP y mediante nuestro equipo técnico, determinamos de dónde viene la publicación. A esto se suman testimonios y distintas pruebas que permiten identificar a la persona que realizó la publicación”, explicó.
Finalmente, Altamirano invitó a quienes necesiten asesoramiento a comunicarse con su estudio, ya sea ingresando a la página web www.divoyaltamirano.com o a través del teléfono 2302-542485, que es el contacto habitual del despacho.
El caso de Victorica sirve como recordatorio de que, detrás de las pantallas, los derechos y el honor de las personas también merecen protección legal, y que las querellas particulares se presentan como una herramienta efectiva frente a los delitos digitales que afectan la reputación.